miércoles, 19 de julio de 2017

EL MITO POR LO QUE SE LA RECUERDA A MARIA AMUCHASTEGUI.

MARIA AMUCHASTEGUI.
Hoy vengo con una tarea titánica, y para eso, debo derribar un mito dentro de otro mito. Sí, nada de simples rumores de vecindario. Vamos a apostar en grande. A desmitificar una historia que todos los que fueron contemporáneos  con la emisión de Buen día María, el ciclo de gimnasia de María Amuchástegui (fallecida este miércoles 19), la dan por cierta. Sí, me refiero al gas, a la flatulencia, al pedo (llamemos las cosas por su nombre) al que todos le adjudican el fin de la carrera televisiva de la pionera del fitness en tevé.

Para esto debo comenzar con que, a pesar de que la memoria emotiva haga asegurar a la mayoría de los argentinos que vieron, escucharon y hasta percibieron el olor del supuesto “cohete” que se le escapó a
Amuchástegui (y que ella desmintió siempre), no hay ninguna prueba de que el episodio haya ocurrido. No hay video ni testigos presenciales.

¿Pero cómo desmitificar algo que todos creen haber vivido? “Pero si mi abuela la miraba todos los días y me dijo que lo escuchó”; “mi vieja me estaba planchando el guardapolvos cuando pasó”; y así, casi todos con los que hablé de la cuestión. Claro que lo mejor, el argumento con el que quisieron tirar por el piso mi defensa, resultaba ser categórico: “Chabón, en ‘La noticia Rebelde’ ese
día abrieron el programa con máscaras de gas para reírse del pedo de la Amuchástegui”, me dijo un amigo. Jaque mate.

Agobiado, empecé a indagar sobre la parodia de Guinzburg y compañía y, efectivamente, en cientos de páginas de internet, en las que la gente recordaba el tema del pedito, se comentaba lo que había sucedido en “La noticia…”.
Algunos riéndose de su genialidad, y otros acusándolos de ser los creadores del mito de un gas que nunca existió.

Por eso quiero compartir con ustedes las explicaciones del caso que dio Raúl Becerra, uno de los geniales periodistas de aquel ciclo: “Eso jamás sucedió, no sé de dónde lo sacó la gente. Quisimos dejarlo tan en claro que incluso invitamos a Amuchástegui al estudio…, pero ella nunca quiso venir. Es más, creo que quedó enojada por algo que nunca hicimos”.

Sinceramente, lamento herir a la memoria emotiva de cada uno de ustedes. Pero hay una realidad: Ni gas, ni mal olor. Sólo un mito popular.

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