jueves, 13 de abril de 2017

A 2 AÑOS DE LA MUERTE DE EDUARDO GALEANO.

EDUARDO GALEANO.
Entre las múltiples obras publicadas por el periodista y escritor Eduardo Galeano, hay una serie de frases y escritos que, por su potencia y claridad, son recordadas por miles de lectores en todo el mundo y ya forman parte del inconsciente colectivo. A dos años de su muerte, en Infonews, rescatamos algunas de ellas:

“La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo”.

“El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar...”

“Como Dios, el capitalismo tiene la mejor opinión sobre sí mismo, y no duda de su propia eternidad”.

“El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, no lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo”.

“Según me dijeron en la costa colombiana, un hombre viejo, pobre, pescador negro, pudo subir al alto cielo. Y desde el alto cielo vio la Tierra. Y a la vuelta contó, y dijo que los humanitos somos un mar de fuegos. Que hay fuegos grandes y fuegos chicos, y fuegos de todos los colores. Ningún fuego es igual a otro fuego. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros fuegos arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear y quien se acerca se enciende. Néstor Kirchner fue uno de esos fuegos y será difícil apagarlo”.

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

"Recordar, del latín re cordis: volver a pasar por el corazón".

"La justicia es como las serpientes, sólo muerde a los descalzos". 

“Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”. (La Mujer sin Miedo)

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